Escapemos de las calles, de la multitud, de la algarabía.
Huyamos de la hipocresía de esta noche, de la falsedad envuelta en mensajes y abrazos vacíos.
Somos tú y yo la celebración sincera en estas horas llenas de estruendo, porque no hay mentiras en este deseo que emerge de nuestras pieles.
Están tus obsequios aquí, en la oscuridad, esperando la sorpresa de tus manos, el disfrute de tu boca.
Aquí, no necesitamos pretender que encajamos, fingir sonrisas, vestir de estreno. Todo lo que queremos esta noche, viene absoluto y sin envolturas.
¿Celebramos?
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