Aún quedan palabras [3]

Estándar

Decidí irme de ese espacio que una vez me confiaste, pero aún así, las palabras no se han ido, siguen desbordándose entre mis dedos. No me hago responsable por lo que leas a continuación sólo tuve que reencontrarme con este espacio para poder seguir escribiéndote.

De aquí no me iré, porque ahora, estamos en mi territorio.

Juguemos a retar a tu inteligencia, detén con ella este torrente de palabras que te buscan aún sin saberlo. Eso sí, no busques más explicaciones, porque sencillamente no las hay, dile a tu raciocinio que hay cosas que están por encima de él, o si prefieres repítele una y otra vez que éstas también son parte de las palabras vacías que te escriben a diario.

Mientras eso pasa, permíteme ser tan solo ese silencio que te admira, que te sigue aunque no lo sepas, o ese montón de preguntas que te acosan día a día. Sé una línea, una respuesta, una risa que no escucho pero si siento.

Estoy cansada de tratar de explicar esto, sencillamente no puedo, la mayor parte de mi razón se fue de vacaciones y lo poco que me quedó, está demasiado ocupado pensando en esa hoja en blanco que acabas de regalarme para escribir sobre ella con miles de besos lo que siento. ¿No conocerte me prohíbe escribirte? Si es así, dile a mis pensamientos que se callen, que enmudezcan porque no vale la pena pensar en esa incógnita que eres.

Tú, amante de la expresión, de las palabras, de la buena música, autodidacta por elección, busca entre tantas artes y ciencias y trata de definir esto, trata de responder esa pregunta que una vez me hiciste ¿Por qué yo? Mientras, yo seguiré perdiendo el tiempo buscándote en otras caras que sí podré conocer pero que no me llenarán de este deseo desmedido y jodidamente irracional que no lograré explicarle a nadie.

Engañaré a mi certeza, que me dice que en algún punto dejarás de ser palabras.

Seguiré siendo esa hipócrita que dijo adiós, y que comenzó a extrañarte sin haberte tenido nunca, mientras las palabras siguen insistiendo en inundar algún espacio, y es que después de todo, esto sólo ha sido un montón de palabras pero no me culpes, no he tenido ni tendré la oportunidad de demostrártelo como usualmente lo hago, con hechos.

No temas, no me volveré un problema, sólo ese algo que evades e ignoras, solo palabras en la distancia, notas que salen desde una garganta ahogada por las emociones mientras las lágrimas caen en silencio, una intensidad que no tiene la mayor coherencia. Incongruencia y terquedad infinitas.

Estas palabras llegaron en el tiempo equivocado, en el que ya la vida se encargó de fijar en tu conciencia que deben valerte verga los sentimientos de los demás. No puedo luchar contra eso.

Yo, no te amo, no estoy enamorada de ti, no intento enamorarte, no pretendo nada, solo sigo siendo yo, leyendo con devoción los pensamientos de una mente que me atrae de sobremanera, una mente a la que quisiera verle el rostro, el alma, para comprobar si se parece a esa decepción ambulante que me dijiste ser. Quisiera que mis dedos se detuvieran en este momento de ipso facto, y con ellos los pensamientos que te traen una y otra vez a mi mente. Quisiera callar esos 23 segundos de tu voz que le hacen el amor a mis oídos cada noche, pero no puedo, o tal vez sí, pero no me da la gana de hacerlo, y qué, dale el nombre que quieras, pero al menos tengo el derecho de elegir que hacer y que no. Puedes echarme de tu espacio, pero no del mío, puedes quizás pedirme que me calle, pero no lo haré. Soy así, seguiré hasta que esto se extinga, y es que me gustan tanto los riesgos, que aquí no estoy poniendo en juego la vida, sino el corazón, que es totalmente frágil ante tus palabras, aquí te lo dejo desnudo y vulnerable, ve que haces con él.

Qué ironía, decir que no mereces lo que escribo, nadie lo ha merecido, y eso no cambió las cosas, las palabras están aquí, sinceras, desperdiciadas, pero hablando de mi verdad. Más irónico aún es pensar que habiendo alguien que me llena de palabras bonitas a diario, yo prefiera escribirte a ti, pero ¿Cómo hago si mis palabras te eligieron?.

No te pido respuestas, regálame tu silencio mientras yo imagino que nunca olvidarás estás líneas, mientras me hago a la idea de que nadie un día las derrocará porque seguirán siendo sublimes a pesar del tiempo, de ti y de mí, inmortalizando un “algo” al que no le encontraremos un nombre apropiado.

No me despediré de nuevo, y como siempre no te pediré nada, lee si quieres, ignórame, grítame lo que tu corazón herido quiera como consecuencia de los errores que otras cometieron, hiéreme, dime que no soy la cara, la mente, el cuerpo que buscas, hazme llorar, gritar, aún así después de todo, solo me estarás haciendo vivir más intensa y dolorosamente esta vida que día a día se seguirá agotando, sin ti.

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