Silencios [2]

Estándar

Tengo una nota en blanco, una oscuridad que envuelve, afuera el sonido de la lluvia, y aquí adentro solo silencios.

Suprimieron en mí la capacidad de síntesis desde el momento de mi nacimiento, es irremediable, no puedo dejar de tener algo que decirte todos los días, desde lo más estúpido que raya en la idiotez, hasta cientos de caracteres que se vuelven preguntas que esperan una respuesta que me revele algo más de ti, de ese chico que leo a diario, del que no tengo más que un montón de letras perfectamente ordenadas.

Ese chico, definitivamente no sabe lo hiriente de algunas respuestas, pero más que nada lo hiriente de muchos silencios, pero prefiero eso, un silencio, ese estigma en el que se ha convertido tan solo una letra, “R”.

Soy tantas de las preguntas que te encuentras a diario. Tú, eres un virus que ha inundado mi mente y que no tiene forma alguna de ser reparado, porque consume de forma rápida, ágil, desmedida. El virus no es el problema, el problema es que he aprendido a vivir con el.

Sigues siendo esa tesis que he investigado, indagado, analizado, pero que sigue estando inconclusa, porque no hay manera de conceptualizarla, de definirla, de descifrarla, no desde aquí.

Eres esos 23 segundos de magia que desearía se multiplicaran por el infinito. ¿Qué egoísta no? Pedir de ti algo tan magnánimo como la eternidad, o al menos parte de esta mortalidad que algún día abandonaremos.

Yo, no soy más que silencios que te piensan, ganas irracionales e lógicas que no te piden que las comprendas, simplemente están allí, esperando lo que desde ya, saben que no lograrán.

Me estoy cansando de ser palabras, pero es que no he aprendido a ser nada más. Me he vuelto tan solo una hipócrita más que se esconde para buscarte en algún lugar que no es tangible.

Qué problema este de la virtualización, o más bien de la geografía, que se antojo de hacer un mapa en el que dos ciudades fuesen tan lejanas. El tiempo también es culpable, por no hacerme coincidir con ese momento en el que decidiste vivir. Los culpo a todos, pero sobretodo a ti, la persona más adictiva que no he conocido, por no encajar en ningún patrón sino ser parte de todo a la vez, de los dos extremos que oscilan peligrosamente en  un frágil equilibrio.

Tú, eres eso que uno cree conocer, pero que siempre te sorprenderá, impredecible en tantos sentidos, tan bueno con las palabras, pero hablando mejor con hechos.

Eres mi insomnio constante. Lo que recrea con más frecuencia mi imaginación aunque solo logra ser una imagen burda y maltrecha que para nada tiene que ver con quien lee estas líneas.

Eres ese rechazo mudo que a veces me golpea, que me ha vuelto masoquista, pero una masoquista ¿Feliz?, vaya contradicción. Yo soy un párrafo y tu una palabra, una palabra que espero y continuamente releo sin saber el por qué.

Eres, eres, eres…. Me pregunto ¿Cuándo serás real?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s