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De nuevo una hoja en blanco. Veamos que resulta de esta nueva madrugada, llena y a la vez vacía de ti.

Creo que mereces una respuesta más sensata a tu pregunta “¿Por qué yo?”. Aún sigo pensando en ella imaginando qué respuesta esperabas leer.

¿Por qué tu? ¿Realmente quieres saberlo? ¿Realmente quieres leer las palabras que aún no he dicho?, ¿la verdad más absoluta sin tanta poesía y tanto disfraz de por medio?.

Si así es, mi respuesta es esta.

Aún no logro definirte, ese es el motivo de mi gran frustración. Las cosas no han cambiado a pesar del tiempo. Sigues siendo tan desconocido como desde el momento en el que un clic  en el botón “+seguir” comenzó a regalarme fragmentos de tu pensamiento. Tan extraño a mí como desde el instante en el que me convertí en preguntas que respondes y descartas. Llegué hace unas 700 responses, y afirmaría casi con  una seguridad plena, que en efecto he leído sobre ti más que nadie y aún así no he logrado conocer siquiera una mínima parte de todo eso que eres.

Me sigues pareciendo ilógico, incongruente, inexplicable, odioso, *ríe buscando más adjetivos* terriblemente adictivo en muchos sentidos, ¿puede ser eso lógico acaso?, ¿puedes convertirte en la sutil y destructiva sustancia estupefaciente que alguien consume sin siquiera conocerte?. Parece que yo tengo la respuesta a esa pregunta.

Eres un reto. Así de simple, cuatro letras, eso eres. Algo que siento quiero obtener no se por qué demonios, porque como bien dije hace unos posts, es “improbable desde el momento de la concepción de la idea”.

Sé que he cometido un error y es quizás  idealizarte gracias a todo lo que tus manos han escrito y que mis ojos han tenido el placer de leer. De los errores se aprende, y ya he aprendido de ese.

También sé que no soy la única que te escribe, como yo hay muchas, lo que si es cierto es que no puedo hablar de los sentimientos o burdos deseos de las demás. Solo puedo hablarte de lo que pasa de este lado del monitor. Bueno, claro está que te vale lo que piense, pero citando tus contagiosas palabras “¡A la verga! ¿sabes?”, si a ti te vale, pues a mi también me vale lo que puedas llegar a pensar después de haber leído esto.

Quiero conocer tus historias, quiero saber el por qué de lo cambios, conocer algún vestigio de esas musas que se han ido y de las que siguen allí. Saber el por qué de tantas de tus ideologías, conocer quizás algún secreto, alguna manía extraña que nadie conozca.

Tal vez con suerte ver ese marcalibros que guardas con tanto amor, y  devoción. Quizás tendría suerte y podría  convertirme en algún personaje pasajero en tu historia, alguien que estuvo un día, te escucho  con vehemencia y luego se marchó. Quiero saciar mis ganas de saber de tus propios labios, al menos algo de lo que guarda tu mente. Quiero más que pocas palabras.

Debería maldecir mi jodida ambición. Resulta que a veces se me olvida la distancia, resulta que a pesar de que tienes propuestas para elegir, siento que no podré quedarme en una más, en palabras vacías escritas por dedos inmaduros. Mi inconformidad no me lo permite.

El problema de querer, es que no es suficiente con que uno solo quiera. Desequilibra por completo  la balanza y no le da sentido a la ecuación.

No soy una de esas chicas bellas que se convierten en DM´s  sexuales o en conversaciones por Skype. No soy como ellas ¿y qué con eso? si después de todo tú no has conocido siquiera una parte de lo soy. Soy la que toma el autobús y llega hasta tu puerta, la que se presenta, la que está. Soy la que quiere de verdad y no solo en palabras. La distancia solo son kilómetros, los sentimientos son jodidos y consecuentes pensamientos que se clavan y se quedan anclados en mi mente día tras día, y bueno, la verdad es que no es justo pasar los días así, sobretodo por el hecho de que no puedo controlar o siquiera mermar el efecto, las secuelas que dejas con cada palabra, con cada  nota.

No puedo evitar esa avalancha indetenible de pensamientos que eres.

Tampoco puedo dejar de leerte o escucharte. Te has convertido en una especie de trastorno, y es que ahora hasta en la conversación más estúpida con otras personas me encuentro colocando todos los signos de puntuación de manera perfecta, eliminando el “etc”, no acentuando el “solo”, y colocando un punto al final de cada oración. Supongo que en muchas ocasiones somos ajenos al efecto mudo y devastador que podemos tener en la vida de algunas personas. Tú, has sido ese efecto para mí.

La verdad es que a menudo me encuentro haciéndome más preguntas, parece ser que mi curiosidad es voraz. Solo pido una digna conversación contigo, quizás después de eso podré pensar y convencerme de que “Sí, aún es un adolescente, una decepción ambulante a la que le hace falta crecer y madurar” jajajá, permíteme reírme de eso que acabo de escribir, pero es que no termino de creer que sea así, sino la curiosidad, las ansías y estas palabras no estuvieran desbocándose aquí. Eres tan inverosímil, que a diario me robas muchas sonrisas de incredulidad.

Quiero conocer la historia de tu mejor amiga, las iniciales que algún día llevarás impresas en la piel,  ver esas fotos en las que no sonríes porque sencillamente no lo sientes, desgastar nuestros Converse en alguna caminata, verte disfrutar de un cigarro y un café, de tu música, y de tus demás vicios y pasatiempos. Observo la imposibilidad de llevar esto a la realidad de un día, pero, es lo que se me antoja, abarque el tiempo que abarque.

Adicción, lágrimas, inspiración, incoherencia, precaución, misterio, arte, intelecto, son algunos de los adjetivos que me gusta atribuirte.

Quiero cantar acompañada de tu voz y una de las amantes que le da más placer a tus sentidos (y a los míos), tu guitarra.

Ven, decepcióname y acabemos con esto de una buena vez, porque tanto pensarte me está consumiendo. Me encargaré de aburrirte (más) para que de una vez me desaparezcas de todos tus accesos. Sería fácil ¿no crees?, después de todo no somos más que un par de desconocidos en la distancia que han intercambiado unas cuantas palabras.

Ven y desencadena tu feroz pensamiento en mi cara, convénceme de que solo eres un pos adolescente más que tan solo sabe hacer un uso inteligente de las palabras.

Sigue siendo el beso que nunca tendré, el abrazo que nunca me envolverá y a cambio seguiré siendo el pensamiento o el deseo que no desemboca en un tweet, en un mensaje, o en una caricia.

Estoy harta de la intangibilidad de esto, perdón, de esta gran “nada”.

Un momento, ¿no estaba intentando responder tu pregunta?, ya ni se en lo que está terminando esta respuesta, pero al fin y al cabo, ¿a quien coño le importa? Solo seré un link que se robará 5 o más minutos de tu tiempo. Sin embargo, si al menos una sonrisa puede robarte este cúmulo de incoherencias, me daré por satisfecha, aunque no pueda verte y disfrutar de ese indescriptible rostro, de la risa de mi desconocido habitual favorito.

Te seguiré llenando de estrellas, esperando que algún día tu rebeldía no aparezca para mandarnos a todos al mismísimo demonio.

Te escucharé y me convertiré en la distancia en tu fanática número uno, la que espera escuchar al menos una estrofa de tus canciones inéditas.

Seré la que te desea y no te tendrá. La que te besa sin besarte, la que te escribe a pesar de todo. Seré el placer culposo, o la nada si prefieres. Seré también lo que no puedas explicar porque después de todo, vencí a tu razón, porque ella aún no logra explicarte ¿Cómo es posible que estas manos te escriban tantas palabras sin sentido?, ¿O me equivoco?.

Seré la chica que no conoces, quien no te dejó dormir alguna vez, y te aburrió con sus preguntas estúpidas. Tu aburrimiento no tiene solución, el mío tampoco.

Seré la que te piensa aunque no lo sepas. La eterna masoquista que le dijo no al Stockholm Syndrome e inventó un nuevo “Masochism Syndrome”.

Tú se el mensaje y las palabras que nunca llegan, mientras yo seguiré amando esos silencios y “no respuestas”, que aún siendo intangibles, me hablan de ti.

Seguiré escribiendo mientras tu atención y tus palabras, se dirigen a otros cuerpos y mentes. Mientras tus pensamientos se distraen con atracciones efímeras, así decido llamarlas, tómalo como quieras.

Tú serás la canción que quizás algún día me atreva a escribir.

Mi festín de palabras favorito, el orgasmo de mis ojos y mis oídos.

¿Estás más claro ahora?.

Postdata: Quizás tengas razón y el término Spam me queda bien.

“Se llama spam, correo basura o mensaje basura a los mensajes no solicitados, no deseados o de remitente no conocido, habitualmente de tipo publicitario, generalmente enviados en grandes cantidades (incluso masivas) que perjudican de alguna o varias maneras al receptor.”

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