Archivo de la categoría: Algunos de mis dilemas

Hablo.

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Photo by Miguel González.

Te estoy hablando pero aún no me escuchas.

Estoy frente a ti y te toco, en tantos tiempos y formas y lenguajes. Pero no te toco.

Y ése que ves, no es un parpadeo, es el segundo en el que te miro para mis adentros, miro el retrato grabado en cada rincón de mis pupilas, jugueteando maliciosamente en mis anhelos.

Y te escribo, y te borro, y te pienso, y te nombro. Comienzo a desearte, en cualquier verbo, en gerundio.

Ya hacia el final de lo que no es más que algunos insuficientes minutos, [cuando casi me he rendido], apenas te deletreo, pero aún, no te traduzco, ni te conozco.

Entonces la noche pasa, mientras tu mirada es otro horizonte, y tus labios son otra conversación y un montón de personajes, historias, temas o trivialidades. Se desvanece tu voz y sé que estoy ausente, porque ya me he ido a recorrer el desorden en tu cabello, a que mis huellas se aprehendan a las constelaciones que dibujan tus pecas al norte. Y vos sigues hablando y quizá ya no te escuche, pero ya mi boca reinventó tu boca, y mis pensamientos desvistieron tus tensiones, y tu piel a mis deseos, y tus manos se volvieron mis océanos.

Así, en un par de parpadeos somos un amasijo de otras tantas cosas que nunca hemos sido

[O seremos.

Pero tú miras al vacío, y yo sonrío, en ésa dulce, breve y silenciosa complicidad, tomo mi copa y sólo

sonrío].
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Reflexiones…

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Si hay alguien que tenga una vida adicional, que me la preste, porque a esta YO RENUNCIO!!!.

 Es el mundo o soy yo la que se equivoca?, erróneamente pensé que el problema estaba en el resto de la gente, sin detenerme a pensar o siquiera considerar que quizás la que está fallando soy yo, pero cuando se levantan las alertas una y otra vez, considero que es momento de tomar acciones.

 La vida es dura, y a menudo la complicamos más de lo que ya está, al menos a mí suele sucederme eso. Aprender cuesta, ni siquiera porque ya nos hemos reventado la cabeza dándonos golpes con la misma pared, cambiamos la ruta porque en lugar de eso elegimos seguir tropezando de la misma forma, con la misma piedra que estás cansado de ver, por qué? Porque sencillamente nos cuesta APRENDER de nuestros errores.

 Todo esto me hizo pensar en cómo encontrar la respuesta a esta pregunta:

 

¿Cuánto estamos dispuestos a perder por no haber aprendido de nuestros errores?

  

Si hablamos de lo material, la respuesta es fácil. Al principio nos dolerá en el bolsillo, quizás en el orgullo, luego nos dará arrechera (no hay otro adjetivo) porque vamos a estar claros, a nadie le llueve la plata del cielo (aunque para algunos es más fácil conseguirla que para otros), pero de todas todas, terminarás aceptando que ese objeto que antes era tuyo, ya no lo es y de ti dependerá tener uno mejor o igual cuando estés en la capacidad de sustituirlo. Ahora bien, que sucede cuando aquello que pierdes es un afecto? Respeto, confianza, cariño, amor, una amistad? Cuál es el valor de estos sentimientos? Son reemplazables?  Tal vez, pero hay sentimientos únicos y que una vez perdidos son difíciles de recuperar.

 No se si lo habrán notado pero estoy en una onda reflexiva. Estoy en un punto en el que me he detenido a pensar en lo que hecho, en lo que soy, y en lo que debo cambiar. He estado pensando en esos paradigmas, vicios y costumbres aprendidas de los que debo deshacerme porque no me han servido de nada, pero DIOOOOOOOOOOOSSSSS!!! QUÉ DIFÍCIL ES CAMBIAR!!!. Aunque esté consciente de que es justo y necesario cambiar para mejorar, sigue prevaleciendo mi terquedad inútil de ser humano básico, y la resistencia al cambio sigue presente, me he negado a cambiar lo que soy hoy para darle paso a lo que puedo llegar a ser en el mañana.

 Ojala existiera un manual que nos diera un paso a paso de cómo cambiar, pero lamentablemente la vida es ensayo y error, a falta de un folleto instructivo sólo nos queda la improvisación.

 “Errar es de humanos y rectificar es de sabios”, es así señores, tienes el derecho adquirido de equivocarte cuantas veces quieras, lo relevante es que estés en la capacidad de sacar algo bueno de la situación, algo debe ser rescatable. Si puedes llevarte algo por mínimo que sea que te haga madurar, entonces  vas por buen camino, de lo contrario ten por seguro que te espera el mismo precipicio y que tu mente cómoda seguirá sin variaciones.

 Creo que en este momento me preocupa crecer. Me preocupa que esté dejando pasar la oportunidad de tocar la puerta de esas personas con las que me equivoqué, con las que mi actitud no fue la más correcta, por qué?, fácil, miedo, porque la respuesta, la decisión no está en mis manos sino en la de terceros… Por que me preocupa ahora y no antes? No lo sé, quizás porque ahora tengo otras cosas en mente y rebuscando en  el ayer he visto como le he dado demasiada importancia a cosas irrelevantes. Me equivoqué, lo sé, por eso quiero rediseñar las rutas y mis formas de reaccionar ante diversas situaciones, pero seamos sinceros, dejar atrás parte de lo que soy y he sido no es sencillo, sin embargo, la disposición está, veamos que puedo hacer con eso, Mientras tanto…… Sólo se que quiero aprender a cerrar mi gran bocota, a medir mis palabras y controlar mis actitudes idiotas-impulsivas-malcriadas-dominantes. Quiero agradecer y siempre recordar  las cosas buenas que otros han hecho por mí. Quiero ser más tolerante, ser buena hija, amiga, trabajadora, ciudadana, estudiante, profesional. Quiero tener la certeza de que siempre di lo mejor que pude dar. Quiero que me importe menos “el que dirán”.Quiero no arrepentirme, quiero caer para estar de nuevo de pie, quiero ayudar a alguien, quiero dejar de quejarme y llorar para empezar a ocuparme y reír mientras encuentro las vías de escape, quiero que alguien me necesite, quiero AMAR, quiero ser ejemplo, quiero conocer sobre muchos temas y seguir siendo humilde, quiero ser lo que amo y no lo que rechazo, quiero hacer algo loco que nadie se espere y que me sorprenda. Quiero sentirme bella, en paz, en libertad, alegre, plena. Quiero hacer de mí una persona de la que no solo yo pueda sentirse orgullosa.

 Hoy, quiero CAMBIAR, para CRECER….

 Será que  se puede?

Veremos…

Crónicas del Subterráneo

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A diario soy testigo de lo decadente que se ha vuelto nuestra sociedad. Me resulta sumamente triste darme cuenta de cómo a la gente le importa muy poco lo que le pase al resto, así se trate de alguien que está frente a sus propias narices.

El ejemplo más claro, es el llamado “Vagón de la dignidad” habilitado en cada uno de los trenes, del que constituye el principal medio de transporte para gran parte de los ciudadanos de esta urbe. No creo que se hubiera pensado en un nombre más alejado de la realidad para ese espacio, porque así se encuentre tapizado de azul y de anuncios por doquier que nos recuerdan que está destinado para personas de la tercera edad, mujeres embarazadas y personas con capacidad de movimiento reducida, dentro, lo que menos se observa es precisamente la “Dignidad”.

Es muy fácil llevar lentes oscuros, gorra, hacerse el dormido o estar inmenso aparentemente el la lectura del periódico del día, mientras que otros que requieren más el puesto, esperan a que aflore el más mínimo grado de sentido común por parte de aquellos que viajan cómodamente sentados. En la mayoría de los casos eso no sucede, el confort propio siempre parece estar por encima del bienestar de otros,  esa dignidad de la que tanto se quiere alardear con dicho vagón, es algo que escacea en estos días.

Por otra parte, sería grato que el asunto se resumiera en que un extracto de la población sea incapaz de ceder su puesto, pero al parecer eso sería pedir demasiado. Para completar, aparte del sentido común y la dignidad, también se hace insuficiente en nuestras calles el respeto hacia los demás, los valores y la buena educación. ¿Es justo acaso que siendo seres pensantes nos comportemos como animales?, y hablando con propiedad, me refiero a aquellos que se llevan por delante y hasta llegan a los golpes con alguien que puede ser hasta 50 años mayor, la gente se aprovecha de la desigualdad de circunstancias, sin qué más nada parezca importante sino salir ileso.

Todas estas líneas están dirigidas a ese grupo de personas que le hacen honor a lo más bajo del ser humano con su proceder, a aquellos que necesitan de un color y de miles de señalizaciones, normas y advertencias que hagan un llamado al uso de su conciencia y razón. También para aquellos que se sienten asqueados con el simple roce de un niño que se acerca solicitando algún tipo de colaboración (ojalá en ningún momento estén del otro lado de la moneda), y también para esa multitud de seres que a veces me hacen sentir avergonzada de pertenecer a la raza humana.

Mientras sigamos conviviviendo con gente así, dudo que logremos salir del atolladero moral en el que nos encontramos, y yo seguiré deseando que la próxima estación llegue lo más pronto posible.

¿Mala?

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He considerado durante los últimos días, horas o quizás minutos el concepto de maldad dentro de mi existencia.

Si me conoces, sabes y certificas que a veces puedo resultar más directa de lo que querrìa ser, y sí,  lamento no haber podido cerrar la boca a tiempo, porque bien dicen que las palabras son como el agua que se ha derramado. Por otra parte no suelo ser hipócrita, diría que más bien opto por ser diplomática con ciertas personas y ante determinadas situaciones, aunque tal vez algunos lo vean como una variante más sutil y menos cercana a la primera. En medio de esta atmósfera de eventos no tan gratos, desearía poder disculparme por no sentirme peor, por no vernme tan afectada como el resto, quizá mi dolor, mi visión, mis conceptos y parámetros sean distintos, lo que no significa precisamente que haya algo malévolo en ellos,  sencillamente son disímiles.

No estoy buscando con todo esto elogiar aquello que considero diferente y que forma parte de lo que soy, sólo pretendo recordarme, que como el resto de los mortales convivo a diario con mis virtudes, defectos y demases, sólo con el fin de hallar esa realidad en la que lograrè ser una mejor persona, no para satisfacer los intereses de un tercero, sino para ubicarme en la cúspide de esa pirámide que constituye mi vida.

PD: Para un amigo, o mejor dicho, un compañero muy especial.

Temporada baja

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Así me encontraba, escasa de ideas, pensamientos, motivaciones y hasta de sentimientos…

Buenaaaaaaaaas!!!! Disculpen la ausencia, pero en estas últimas semanas estaba completamente Out of Service. Nada fluía en mi cabeza y sólo había una especie de silencio mental que no permitía escribir o armar un párrafo coherente, es por eso que no me atreví a compartir ni una línea con nadie en semejante estado de ánimo. Sin embargo, heme aquí de nuevo, lista para retomar mis viejas labores en este lugar. Espero no perderme de nuevo, así como que disfruten al leer de nuevo estas letras por lo que resta de año.

Beta está aquí de nuevo y para rato…

Escribiendo una nueva historia

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Todo acabó, pasa la página y sé capaz de escribir la siguiente línea de tu historia…

Hice una advertencia que no fue escuchada, aún así, espero que comprendas que no pretendía herir ni lastimar, el asunto es que no pude callar aquello que sentía,  y sí, tal vez no lo dije de la forma más apropiada, quizá empleé los términos incorrectos, pero sin embargo, cada palabra escrita fue tan cierta como la realidad en la que vivimos.

Ahora el silencio lo abarca todo, quedaron muchas preguntas sin responder y mucho por decir. No sé si estemos a la orilla del despeñadero o si ya no hay vuelta atrás, pero sí tenemos la certeza de que lo hecho ya forma parte del ayer y lo que queda son sólo  trozos de lo que alguna vez fuimos.

Me pregunto, ¿Te afecta que todo haya cambiado entre nosotros?, sé que esa pregunta no será respondida, pero la posible respuesta sigue rondando en mi mente con el transcurrir de los días…

Ahora lo sabes, sabes quien fuiste hace meses atrás, pero tranquilo, no todo es lo que parece, no te adelantes a los acontecimientos porque hubo muchas cosas que no dije y que jamás diré, pero, ¿acaso importa?, no lo creo, y aunque importara no cambiaría en nada en lo que nos hemos convertido.

La brecha está y seguirá estando abierta, en tanto no seamos capaces de dar la cara. Ambos hemos elegido el distanciamiento, total, es la mejor opción si se teme decir las cosas estando frente a frente.

Ya no te lamentes ni sientas vergüenza por lo sucedido, no sigas sacando conclusiones erróneas que sólo lo empeoran todo. Dentro de mí todo sigue igual, los días me han permitido pensar en lo que pasó, me han otorgado mayor grado de empatía y me confirman que ya no vale la pena seguir anclada en la decepción.

Preguntáte que ha sido lo mejor de todo esto y si vale la pena continuar con lo que construimos línea a línea, has tu elección como yo hice la mía, sólo espero que ninguno de los dos se equivoque.

 Si es que terminó, ojalá hubiera sido diferente, pero recuerda:

“No toda distancia es ausencia, ni todo silencio es olvido”

Mario Sarmiento

Ausencia justificada

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Sí, lo sé, lo sé, ya tenía un tiempito sin pasar por acá ni a saludar, pero así como lo he mencionado en el título de esta entrada, mi ausencia ha sido justificada debido a la gran cantidad de cosas que he tenido que hacer últimamente entre estudios, trabajo y 0 vida social, en fin…  Todo aquello que implica la rutina diaria que suelo seguir, sin embargo, hoy me he dado el gusto de venir a dejarles este pequeño saludo, para que no se olviden de este espacio.

Ya un poco más holgada en cuanto a horario se refiere voy a disfrutar de un día conmigo misma, haciendo lo que me gusta en compañía de mi, ¿Acaso es malo disfrutar de algún tiempo a solas?, hubiera dudado al responder, pero existen pequeños lapsos de tiempo en donde los terceros están de más…

Seguiremos informando…