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¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.

Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!

Canción de amor

R. M. Rilke

 

¿Para qué celebrarte un día cuando puedo hacerlo todos los que restan?

Celebrarte en cada beso, en cada caricia, mirada y desencuentro; en cada arrebato que consume, que es fuego y ceniza: vida, y quizás con suerte, también recuerdo.

Y puedo vivir este tiempo, respirar este instante sin promesas, sin expectativas; sin  mañanas.

Y puedo elegir no aferrarme a tu humanidad, mantener la distancia, preservar el resguardo de mi alma y la tuya; de tus intereses y los míos.

Te vivo como me pediste; te siento como yo elijo.

Y me aferro a tus silencios como tus mejores respuestas, como las más sinceras, vacías de posibles traducciones; de falsos significados.

Me aferro a lo que para otros parece estar oculto.

Me aferro, deba o no hacerlo.

Y en mis sueños soy yo quien te sujeta ligero y esquivo, sin que importe la incertidumbre o el riesgo: soy yo quien te sujeta.

Quererte con nuestras promesas sencillas, o mejor sin ellas.

Para tomar un té una que otra tarde, para fotografiar paisajes y reinventar nuestras maneras.

Para derribar nuestros paradigmas y quizás con ello aprendernos sin disfraces.

Quererte un día, un momento, un instante a la vez, con las huellas en el presente; sin trazar caminos en otro tiempo.

Quererte con todos mis verbos en gerundio.

Quererte sin tácticas ni estrategias, sin 20 poemas de amor y ninguna canción desesperada.

Quererte porque eso quiero hoy y no sé mañana.

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Días lentos

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De esos días en los que amaneces con la tristeza acumulada en los ojos, con los recuerdos cercanos y claros.

De esos días en los que la palabra extrañar se hace insuficiente para describir lo que sientes, pues te abriga la necesidad: el necesitarte.

El tiempo pasa releyendo viejas líneas llenas de lo que ahora parecen afirmaciones inciertas.

Y me acosan las dudas y las mismas punzantes preguntas; siempre preguntas de respuestas mudas.

No subestimes el poder de tu silencio, es abismal, casi tangible.

Días en los que extraño tu sonrisa desconocida, en los que te he vuelto poesía en las líneas instintivas de mis cuadernos.

Días en los que te has convertido en esos pensamientos constantes que se confunden con aparentes distracciones.

Días en los que sigues presente, aunque no estés sino de formas vanas.

Intentando convencerme de que esta distancia no me pertenece, de que no soy el motivo, a pesar de que todo señale lo contrario, así son mis días.

Días de lágrimas inesperadas y de escasas sonrisas ensayadas. He sabido que no son convincentes a pesar del esfuerzo.

Y haré de estas líneas quizás una súplica, o quizás un adiós bien dibujado.

Días en los que les he reclamado a las manecillas tan sosegado paso, paso que solo acentúa tu ausencia.

Días en los que los sueños se han hecho amargos, ya que tu voz no los ha dejado en la puerta.

Así están mis días, desde que te convertiste en este silencio, personal y exclusivo.

A F. Ariza

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Leerte y agradecer ser mujer.

Leerte y abrir la mente, la imaginación, el alma.

Leerte y sentir que las letras tientan los deseos, los más perversos.

Leerte y olvidar los miedos, el pudor.

Leerte y acomodarme en mi desnudez, desprender sensualidad.

Leerte e invitar a nuestras manos a aventurarse en algún cuerpo ajeno; o propio.

Leerte y construir fantasías, salvajes, extremas, viscerales.

Leerte y derribar tabúes.

Caballero de  sutiles  disculpas ante quienes  aún viven bajo una idea de falsa moral.

Leerte y amar esa hermosa y seductora osadía, ese valor para hablar sin reservas de lo que el cuerpo demanda y le satisface.

Hablante de sí y de muchos que se identifican desde el silencio de sus miedos.

Son amor tus letras, fuego que humedece de manera involuntaria esas deseadas tierras de algunos.

Para mí, respetable señor  de una excitante poesía, de alma noble y sincera, que no teme a los prejuicios, que vive al límite de lo que su cuerpo exige.

Rey de la pasión por la escritura, por la divinidad que lleva consigo esa mujer,  esa musa lejana ante la que tus lectores somos envidiosos ciegos. ¡Bendita musa!, que haces que las líneas fluyan de las  perversas manos de este ser para muchos oscuro.

Sé que tus manos tienen mejores destinos, pero ojalá nunca abandonen este amor por las letras.

A quien disfruta de los placeres de las pieles, a quien se reinventa al escribir, a quien respeta la libertad de nuestras mentes cerradas, a quien nos invita de manera sublime a disfrutarnos  poro a poro, fluido a fluido, respiro a respiro.

A quien admiro y admiraré en todas sus letras.

A quien le escribe al amor tangible, de sangre y carne.

A ti eratista por convicción, mi más profunda y sincera admiración.

 

De mis soledades y otros efectos.

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Me amenazan los silencios más que las hirientes respuestas.

Tengo la certeza esquiva y la duda plena y certera.

Atravieso las vías  perdida en medio de la inconsistencia de todos estos vagos pensamientos.

Comienzo a buscarte en medio de las líneas, entre el respiro de una palabra y otra.

Siento como te apoderas de las horas, de los insomnios, decidido y aplastante.

Te siento cerca, pero estás lejos. ¿Realmente estás?

Los recuerdos por vivir azotan mi mente cansada; los  anhelos desgastados de otros tiempos que revivieron las llamas.

Trato de acallarte, pero es inútil. Sigues presente en la ausencia, en las palabras que aún no he escrito.

Siento tu abrazo avasallador en la soledad, la calidez de tus palabras  y el vacío sin medidas en el centro del pecho.

Te siento.

Tú, ese océano de imprecisiones, soberbio y preciso, exacto y perfecto. Siempre visceral y complejo.

La oportunidad seductora que me llama al abismo. Tú, y tu montón de hermosas líneas que inundan mi horizonte hostil.

Te confino en mis notas, esas desdibujadas de mis cuadernos. Te escribo sin que existas, sin que seas presencia clara y notoria.

Mis manos apuestan a ti, aún sin conocerte. Mi piel anhela tus líneas, relatadas en besos.

Te escribo para que seas real, para darte un lugar en mis adentros.

Seguiré siendo la isla en la que no naufragarán tus besos.

Los brazos abiertos en donde no buscarán abrigo tus desventuras.

¿Qué peor destino que ese y el de todas mis soledades?

Me quedaré con mis dudas y sus vestigios, con esa eterna pregunta sin respuesta.

Solo me queda el despiadado silencio, apoderándose de cada centímetro de esta habitación vacía.

Bienvenido dolor, tan personal, tan mío, en todos los sentidos.

Y aún sin haberte tenido lloraré tu ausencia, la muda despedida, las palabras que ya no te implorarán.

Miraré atrás y te encontraré en la poesía, en las líneas rebeldes y subversivas que alteran mundos y maneras.

Te recordaré en blanco y negro, como mis imágenes favoritas, como se honran los recuerdos, los mejores.

Tú fuiste la pregunta, yo me negué a ser la respuesta.

Serás el único árbol, del que forjaré un libro.

Insuficiente

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Hoy vine a escribirte a ti.

La que predica a diario con el ejemplo.

Quien no necesita de un título para saber tanto de la vida y esas cosas que aún estudiando, no logro comprender.

La que con recetas caseras me ha cuidado como su posesión más preciada desde que vi la luz titilante de este mundo

Te escribo a ti mujer grande, de caligrafía y ortografía pésimas, pero de pasos tan firmes por la vida. Quien no ha dejado que las luces se apaguen cuando todo pierde sentido.

Mujer brillante. Dueña de un futuro exitoso que no vio destino por causa de terceros a quienes nunca recriminaste.

Alma innegablemente noble, donde residen dotes infinitas de perdón.

Señora de manos benditas, aclamadas por tantos paladares.

Mujer sencilla y hermosa de fe ciega en los demás. Quien no aprende que el mundo está poblado de corazones plagados de egoísmo. Sé que no puedes verlo así, porque tu fe inmensurable no te lo permite. Eres quien aún cree en los cambios. La de lecciones valiosas.

La de los eternos sacrificios.

Quien no necesitó de manuales de ética para saber dar el paso más correcto en medio de tanta inmundicia mental.

Te he visto derrumbarte, caer cansada en medio de tantas luchas para emprender de nuevo el vuelo, como la primera vez y como otras tantas veces.

Quien ha visto florecer a esta alma a veces tan marchita.

Quien pronuncia mi nombre con orgullo y me defiende como nadie lo hará jamás.

Quien dejó de ser ella para comenzar a ser yo, para darme siempre el primer lugar, el sitial de honor.

Y si el tesón tuviera un rostro, seguramente sería el tuyo, ese que le da la bienvenida al sol y que despide a la luna, mientras sus manos se distraen en alguna labor de hogar que muchas veces no tiene la recompensa que merece.

Eres tú el lugar en donde reside mi verdadera paz. Mi sostén, el cordón que aún me ata a este mundo.

No me alcanzará la vida para agradecerte lo que soy, porque todo lo bueno que puede haber en este ser solitario, sin duda viene de ti.

Espero tan solo llegar a parecerme un poco a ti. Espero tan solo saber agradecerte con hechos todo el inmenso mar de cosas que has hecho por mí, aún sin merecerlo.

Y  hoy tengo la certeza de que mientras simples extraños juegan a conocerme, eres y serás siempre tú quien conoce la verdad de mí ser.

El sentido de mi lucha, mi ídolo, la admiración, el respeto. Esa eres tú, mamá, y son estas líneas insuficientes para describirte en tu más exacta perfección, la única que he conocido.

La chica de los martes…

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¿Por qué solo ser la de los martes, y no la de toda la semana?

 

¿Por qué un par de horas y no toda la vida?

 

¿Por qué ser tan sólo la dueña de un día?  De besos contados que están llenos tan sólo de lujuria, más no de algo real.

 

¿Por qué ser la que escribe primero?, la que busca, la que insiste, la que quiere.

 

¿Por qué ser la que recuerda fechas importantes?, la que conoce cada detalle.

 

¿Por qué ser la incondicional?

 

¿Por qué no ser a la que le dedican canciones? La que recibe sorpresas en su cumpleaños, la que celebra aniversarios.

 

¿Por qué dejar a un lado lo que piensas, lo que sientes, sólo por preservar un momento tan frágil?

 

¿Por qué  flaqueas cuando lo sientes tan cerca?

 

¿Por qué quieres a quien no es capaz de ofrecerte ni la mínima parte de lo que ha recibido de ti?

 

¿Por qué no has comenzado a mirar alrededor? De seguro hay alguien allí que espera por ti.

 

¿Por qué sigues creyendo que las cosas serán diferentes? Hay cosas que nunca cambiarán.

 

¿Por qué ser quien más ansía sus besos?  Quien necesita de su perfume, y su respiración sobre tu piel.

 

¿Por que amas de una forma tan egoísta? Contigo misma.

 

¿Por qué sigues creyendo en sus palabras?

 

¿Por qué no ser a la que aman?

 

¿Por qué no has buscado la respuesta a alguna de estas preguntas?

 

 

Alguien tan fuerte cómo tú debe merecer algo mejor. Debe ser quien reciba las flores el 14-02, a quien necesiten no sólo por un momento sino siempre, quien figure en las fotos, a quien lleven de la mano y presenten con orgullo. Tú mereces ser la primera, a quien quieren, a quien tratan con respeto, a quien admiran, a quien valoran.

 

Mereces ser la única. La dueña de su corazón, de sus noches, días y pensamientos. Mereces ser a quien extrañan, a quien siempre tienen presente. A quien desean.

 

Debes atreverte a ser esa mujer capaz de no siempre ceder,  a defender lo que piensas, lo que sientes. Hoy es el día de dejar machar los miedos sin razón, es el momento de dejar ir a quien te ha lastimado, a quien en el fondo no quiere dejarte ir, pero quien no te necesita tanto como tú a el. Es el momento de adueñarte de otros horizontes, de otras miradas, de otros labios, de hacer tuya otra piel, otros abrazos. Es el momento de verte y sentirte hermosa por fuera y por dentro, de ser la mujer que siempre has querido ser, de brillar, de tener la seguridad de que hay algo mejor para ti allá afuera. Es el momento de comenzar a amarte a ti antes que a otros.

 

Es el momento de hacer esperar a alguien más por unas horas a tu lado. De ser quien ponga las condiciones. De ser quien decida y no quien se vea obligada a ceder por no perder lo que quieres. Es el momento de hacer lo que quieres, es el momento de dejar de esperar, de anhelar el amor de alguien a quien sólo has tenido a medias. Ha llegado el momento de no conformarse.  Es el momento de ser tu misma.

 

Hoy es un día de certezas, de despedidas, de esperanzas, de mirar hacia adelante.

Hoy, es tu día.

 

PD:      No soy capaz de juzgar a quien está en tu lugar, un rincón en el que ya he estado antes, esa esquina solitaria en donde el amor duele, porque no es correspondido. Un lugar de sacrificios en silencios. Ese sitio, en donde siempre somos el segundo plano. En donde estamos cegadas por algo que no es nada parecido al amor. Espero que estas líneas estén llenas de la fuerza necesaria para hacerte pensar, cambiar, actuar, para hacerte caminar y alejarte de ese espacio en el que sé que nunca has querido estar.

 

Tu lugar está afuera, en donde el mundo sigue girando y esperando por alguien tan grande como vos, quien ha dado todo de sí, sin esperar nada diferente al  amor…

 

Dime entonces, qué harás?….

 

Catador de Besos

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Canción: Aléjate de mí

Artista: Camila

Albun: Dejarte de amar

 

“Al final del día todos somos catadores, coleccionistas de besos, caricias, abrazos, sensaciones que nos hacen sentir que pertenecemos a algún lugar, lo que no debemos olvidar es que detrás de tantos labios, siempre hay corazones…”

 

Es un solitario, un amante eterno y errante que transita  largos caminos en busca de ese alguien que lo complemente, de a ratos es un cuerpo, una cara, o quizás un simple fetiche o capricho, pero la búsqueda siempre sigue… Quizás ese vacío que siente no lo llenan cosas tan superficiales o efímeras, quizás lo que ha buscado lo ha tenido entre sus manos y lo ha dejado ir, mientras disfrutaba de las distracciones que le ofrecen otros labios, pieles y emociones. Creo que ha olvidado que lo que realmente tiene significado, trasciende mucho más allá de paisajes horizontales. Está en el día a día, en las cosas simples, en los actos que demuestran amor, dedicación, ternura, respeto o afecto, detalles que a veces a pesar de ser tan evidentes no somos capaces de ver.

 

No puede detenerse, debe seguir experimentando las sensaciones que le ofrece la vida, extrañas casualidades o el destino?, pero ¿acaso se ha detenido a pensar en quienes deja atrás?. Hay sentimientos que no son desechables, hay hechos que no se borran, hay gestos sencillos pero significativos, hay sonrisas etéreas, alegrías fugaces, palabras no dichas, secretos de amantes, conexiones frágiles, caricias verdaderas besos intensos,  lágrimas falsas, emociones engañosas y muchas promesas no cumplidas.  No siempre hay amor porque hay personas que sólo llegaron para quedarse una noche, algunas horas o tal vez menos, pero detrás de cada uno de esos encuentros siempre existe el deseo de que esa vez si funcione, de que por alguna razón esa persona sea quien se quede, quien apueste por algo que va más allá de una noche de diversión, o un momento de placer, porque después de todo, el amor, no se construye en un día, sino con la suma de muchos días, horas y minutos.

 

El amor no es perfecto, a veces duele y no es como lo imaginamos, llega de un momento a otro y de quien menos lo esperamos, quizás no está detrás del rostro más hermoso, o el cuerpo más exuberante y atractivo, pero a veces juega y se esconde detrás de los besos auténticos, en ese toque que nos estremece,  en la ausencia de miedos, en la confianza, en la entrega, el sacrificio, la aceptación y la constancia. El amor es a veces complicado, pero ¿acaso no es lo que nos ganamos con esfuerzo lo que disfrutamos más?.  

 

Tienes razón, cupido no siempre acierta…

Pero todavía puedes darle una oportunidad, hasta que esa flecha llegue al lugar exacto,

En el momento perfecto,

El único en el que era posible llegar.